9 jun. 2012

Sin Méritos.

No se entienden las mayúsculas de tu vida.
Tampoco se esclarecen las ironías. Como tampoco se captaron aquellas negaciones que pedían el mundo que prometía tu sonrisa.

Cuando el mundo se tambalea tu le abrazas todo lo fuerte que puedes, apoyando tu cara contra él y pidiéndole que pare.
Y las veces que tu cabeza se tambalea por el mundo, la dices que aguante un poco más para exprimir a eso que llaman "musa" y sentirte un alguien entre los nadies.

Esas frases que acarician al ajeno, haciéndole sentir participe de un desastre que ni siquiera puede reconocer y al que tu ya eres inmune.
Comer compulsivamente y escupir todas las verdades que te deja la vergüenza.
Esquivar y superar, solo y con un único fin que no quieres reconocer que es RECAER.

Saltas y siempre sientes que mueres en el vacío de la gravedad.
No hay tierra que reciba a estos pies, ni manos que vayan a sostener este esqueleto.

Soñar con dos lunares en un cuello, escondidos en un laberinto de brazos que lo convierten en inalcanzable.
Saber que olvidaría todo, menos esa sonrisa escondida entre la gente.

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