30 abr. 2011

Carta a Alguien (I)

Escribo sin destinatario. A quien le importe.
Estoy aquí, en un residencia de estudiantes; y eso ya debería implicar una cierta alegría y satisfacción que ciertamente ahora no son tales.
Es sábado, y ahora mismo hace un día precioso. Brilla el sol pero todo apunta a que no tardará en nublarse.
No sé si me conoces en persona o no, y si independientemente de eso te caigo bien o mal.
Si alguna vez has pensado en mi mas de dos horas de seguido, te acuerdas ocasionalmente de las cosas que hago y no del porqué las hago, o si lees esto de casualidad.
Como ya te dije, soy una estudiante. Te habrás quedado con la sensación de que estudio a la fuerza o algo que no me gusta. Estoy encantada con mi carrera de filosofía, sueño con convertirme en escritora algún día (a pesar de la penosa calidad de mis últimos escritos), y aunque no voy del todo mal me siento realmente agobiada.
Hoy ando tristoncilla, y quiero pensar que son los restos de la fiesta de ayer.
Son restos de la fiesta, pensamientos que salen a flote, desgana. Bueno, desgana no, mas bien demasiadas ganas de realizar cosas completamente imposibles.
Esta mañana, me levanté incluso pronto para el horario de fin de semana que suelo llevar habitualmente. Y me puse a cantar.
Me consta que no desvelé a nadie, y si les desvelé será por que no tuvieron el detalle de escuchar como me sentía.
Adelgazo sin querer, me cebo a choped y a helados de fresa de dudosa calidad del kiosko de enfrente.
Todo y todos los que me rodean están bien si… pero sinceramente no están donde deberían estar.
O por lo menos donde yo quisiera que estuvieran.
Escribo con las capacidades ligeramentes afectadas, las dos últimas entradas del blog (la anterior y la que tuve la decencía de borrar) las había escrito con algún cubatilla en el cuerpo… y aún así no se me cae la cara de vergüenza (que cosas oye).
Y hablando de habitaciones cochambrosas… mi habitación ya ha acumulado tal cantidad de mierda que no se pueden dar dos pasos de seguido sin tener que saltar o pisar algo (desde libretas, diccionarios, ropa, mas ropa, ropa sucia y demás basura). Ve esto mi madre y me mata aquí mismo, no la culpo… la cara de vergüenza se me debería caer.
Y luego bueno, mi afán por complicarlo todo. Woody Allen dijo en cierto momento "Serás feliz cuando quieras ser feliz, es fácil". Woody Allen no contaba con el factor 'pensar en ser feliz', factor que tanto pongo en práctica y ciertamente, pensar en qué quieres ser es el mayor impedimento para llegar a ello.
Y luego que bueno, lo mas increíble que me ha pasado en las dos últimas semanas es verme metida en una talla 36. Increíble. Me apretaba un poco el muslamen… pero era una jodida 36. Siempre quise entrar en una, y ahora me preocupo porque implica que he adelgazado demasiado y eso no puede ser sano. ¿Ves? Por pensar. Si no pensaría disfrutaría de mis 5 kilos menos… pero no.
Y en lo que escribía esto (que llevo desde las diez, a trozitos, sin prisa) me entró el hambre (normal vista la mierda comida de hoy).  Total, quería unos jodidos cereales con miel. Solo eso y habría sido feliz. Pues nada Estef, te jodes. Tres supermercados en el barrio, dos cerrados y el que está abierto no tiene ni siquiera de marca blanca. Muy indignante.
Y no sé. Hay tantas cosas que me apetece contarte.
Porque me has leído, y te has interesado un poco y no sé.
Que estaré dispuesta a que me respondas por carta.
Que seguro que también tienes mucho que contarme.
Que si, ánimo.
Te volveré a escribir, querido alguien. Hasta pronto.

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