18 ago. 2010

Hospital (P. 1)

Através de la ventana se divisa toda la ciudad, ciudad llena de vida, de fuerza.
Dentro la planta 8, aquí todo palidece y se desvanece lentamente.

Silencio absoluto. Solo el ruido de unas obras en la calle y las máquinas que controlan a los soldados en el interior.
Gente que reposa de manera sistemática, mientras una docena de esqueletos uniformados de blanco caminan vigilando cada uno de sus retrocesos; en extrañas ocasiones convertidos en evoluciones.

A veces se oyen llantos, gritos, voces susurrantes y después vuelve el temido silencio. En las caras de la gente se dibuja el dolor con el pincel de la desesperación.
En los cuerpos en reposo se ve como alma y cuerpo se van separado. Como todo va tomando otra dimensión.

Paredes monótonas; la arquitectura del dolor.
Saludos protocolarios y movimientos mecánicos.
Miradas que buscan el calor, el calor que se escapa de sus cuerpos.

Guerreros en un campo de batalla hostil, luchando en un guerra de la cual no tienen manera de escapar.
Luchando contra el implacable Hades; cada uno es su propio ejército, pero todos luchan por el mismo fin… luchan contra el fin.
Decenas de batallas se libran día a día y no hay mayor recompensa que ver clarear un nuevo día, una nueva oportunidad para luchar… o un día menos.

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